SpaceX se prepara para su debut público este viernes, pero algunos inversores que respaldaron a la empresa a través de vehículos de propósito especial (SPVs) aún no saben cuántas acciones les corresponden o si recibirán acciones en absoluto. Esta situación pone de relieve la complejidad y los riesgos de invertir en empresas mediante estos SPVs, que han proliferado en los últimos años, especialmente con la alta demanda de asignaciones de SpaceX.
¿Qué son los SPVs y cómo funcionan?
Los vehículos de propósito especial (SPVs) son estructuras de inversión donde múltiples partes agrupan su capital para invertir en una única empresa. Esta forma de inversión ha existido durante un tiempo, pero el caso de SpaceX es único al involucrar múltiples capas de estos vehículos. En ocasiones, debido a la elevada demanda, un grupo de inversores ha formado un nuevo SPV a partir de las acciones de un vehículo anterior, creando estructuras que pueden tener hasta cuatro o cinco capas.
Complejidad en la asignación de acciones
La situación se complica aún más porque la comunicación entre los diferentes niveles de los SPVs es deficiente. Los inversores en capas inferiores podrían descubrir que poseen menos acciones de las que esperaban o, en raras ocasiones, que no recibirán acciones en absoluto. Esta falta de información se debe a que los gestores de los SPVs no pueden distribuir acciones hasta que tengan acceso a ellas, lo que depende de la finalización de los bloqueos de acciones programados para los próximos cuatro meses.
Plazos y distribuciones
El gestor de SPV de la primera capa tiene un plazo de 30 días para distribuir acciones a sus inversores. Esto significa que los siguientes niveles en la estructura deben esperar aún más tiempo para recibir sus acciones. Por ejemplo, la última capa podría no recibir sus acciones hasta dentro de ocho o nueve meses.
Impacto de las tarifas
Algunos inversores en SPVs de múltiples capas pueden verse sorprendidos al descubrir que sus acciones se verán reducidas por tarifas que se quedan en el camino. Una comunicación efectiva entre los gestores y los inversores desde la fecha de la oferta pública inicial (IPO) es esencial, pero, debido a la estructura, a menudo solo se conoce lo que está sucediendo en la capa inmediata superior.
Riesgos y preocupaciones
La principal preocupación de los inversores que se encuentran en las capas inferiores de los SPVs es que podrían no recibir acciones de SpaceX. Casos recientes, como el de Giovanni Pennetta, quien fue condenado a prisión por fraude, han aumentado el miedo entre los inversores de que no todos los gestores son legítimos.
La incertidumbre ante el vencimiento del bloqueo
Idan Miller, un socio de Unicorns Exchange, afirma que varios actores deshonestos podrían ser revelados cuando los bloqueos de acciones finalicen. Miller sostiene que algunos SPVs podrían resultar ser fraudes, una vez que los gestores comiencen a vender las acciones.
Consejos para emprendedores y negocios
- Estructura Transparente: Al crear un SPV, asegúrate de mantener una comunicación clara y transparente con todos los inversores.
- Debida Diligencia: Haz una investigación exhaustiva de cada parte involucrada en la estructura del SPV antes de invertir.
- Gestión de Riesgos: Considera la posibilidad de establecer límites en la cantidad de capas de SPV para minimizar la complejidad y el riesgo potencial.
- Educación Continua: Forma a los inversores sobre el funcionamiento de los SPVs para que entiendan mejor los riesgos y beneficios asociados.
- Consultoría Legal: Trabaja con asesores legales para garantizar que todos los acuerdos sean claros y cumplan con la normativa vigente.
Conclusiones
El lanzamiento de SpaceX representa un hito importante en el ámbito de los SPVs, pero también destaca los riesgos y la complejidad inherentes a estas estructuras. Los inversores deben ser cautelosos y hacer su propia diligencia, ya que la falta de transparencia y la posibilidad de fraudes son preocupaciones reales en este modelo de inversión. La clave para un inversor exitoso en este contexto es la información clara y la gestión efectiva del riesgo.